Homenaje a Félix Luna

Félix LunaNuestra institución recuerda con admiración al reconocido historiador Félix Luna, un entrañable amigo de esta casa de estudios que supo compartir su pasión por el conocimiento. Luego de su paso por la Facultad de Humanidades de nuestra Universidad como docente de Historia Contemporánea entre 1967 y 1986, fue nombrado Doctor Honoris Causa. Este título honorífico, otorgado el 23 de octubre de 2003, lo reconoció como eminencia en su área de estudio.

Félix Luna fue abogado, periodista, docente en historia y ensayista. También fue un excelente prosista y muestra de ello son sus letras para la Misa Criolla, Los caudillos, Mujeres argentinas y Cantata sudamericana, entre otras obras musicales. Nos enorgullece poder decir que su poesía también forma parte de nuestra vida institucional: plasmada en la letra del himno de la Universidad, siempre señalará su presencia en esta casa.

“La historia me ha dado humildad, porque uno advierte cuando escribe que lo que uno deja es provisorio y puede ser rectificado e incluso cancelado, enriquecido o mejorado. Nunca la versión de lo que uno expresa es la definitiva, por eso la fascinación de la historia”, aseguraba durante su discurso de agradecimiento por el otorgamiento del Doctorado Honoris Causa.

Su visión de la historia siempre estuvo marcada por la tolerancia. Según sus propias palabras: “He aprendido que la función del historiador no es la de juzgar sino la de comprender. No estamos para absolver o condenar, estamos simplemente para tratar de entender cuál fue una época y cuáles los motivos de actuación de hombres que tuvieron la misma naturaleza que nosotros, pero tal vez otra tabla de valores, otros ideales y formas de pensar y de vivir”.

En el prólogo de su obra Conflictos y armonías en la historia argentina afirmaba: “hace mucho tiempo decidí que la historia que yo escribiera no tendría como destinatarios a pequeños círculos de especialistas, sino a los grandes públicos. Así creo contribuir a llenar ese deber de difusión que, según H. Carr, es el primero de la ciencia histórica; un deber que no hace fácil la tarea del historiador como podría creerse, sino que la torna más ardua en tanto debe sintetizar y conceptualizar una gran información, volcándola en un lenguaje simple y atractivo y sometiéndola al juicio de todos los niveles de la opinión”.

En 1954, tres años después de haberse graduado como abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, publicó Yrigoyen; también recibió su primer premio (al mejor cuento costumbrista) por su obra La fusilación, otorgado por la Dirección de Cultura de la Nación.

Unos años más tarde ven la luz la biografía de Alvear, el libro Diálogos con Frondizi y, posteriormente, una obra sobre el presidente Ortiz.

En 1969 publica El 45, un estudio que revela cuidadosa y sagazmente la historia de ese año crucial en la vida de nuestro país y que es considerado imprescindible para el estudio de la segunda parte del siglo pasado.

Sus biografías argentinas culminan con la aparición, en 1989, del libro Soy Roca. Allí Luna utiliza un método no habitual por entonces en la historia argentina y hace narrar al “personaje” de la historia su propia vida.

La investigación histórica, habitual en la tarea de Luna, vio su esplendor en los textos de la Historia integral de los argentinos.

También dirigió una colección de textos publicados por la Editorial de Belgrano, que se denominó como una de sus obras más destacadas: Conflictos y armonías en la historia argentina.

Luna fue reconocido en todo el mundo por sus libros y su compromiso con la historia. Recibió distinciones de los gobiernos de Francia, Perú y Brasil. Fue nombrado ciudadano ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 1996.

Algunas de sus obras:

Yrigoyen, 1954
La fusilación, 1957
Alvear, 1958
Diálogos con Frondizi, 1962
Los caudillos, 1966
El 45, 1968
Argentina: de Perón a Lanusse, 1973
De comicios y entreveros, 1977
Conversaciones con José Luis Romero, 1977
Ortiz, 1978
Conflictos y armonías en la historia argentina, 1980
Buenos Aires y el país, 1982
Golpes militares y salidas electorales, 1983
Perón y su tiempo (3 volúmenes), 1984
La comunidad organizada, 1985
El régimen exhausto, 1986
Soy Roca, 1989
Breve historia de los argentinos, 1993
Historia integral de los argentinos (10 tomos), 1994-1998
Diálogos con la historia y la política, 1996
Sarmiento y sus fantasmas, 1997
Fracturas y continuidades en la historia argentina, 2000
Martín Aldama. Un soldado de la independencia, 2001
Encuentros a lo largo de mi vida, 2005
1925. Historia de un año sin historia, 2005
Revoluciones, 2006
Breve historia de los argentinos, 2006, edición aumentada y revisada por el autor

 

Homenaje a Ariel Ramírez

Ariel RamírezSe fue un ícono de la música, un pianista, un concertista y un excelente compositor de notable reconocimiento mundial. La Universidad de Belgrano lo recordará por su obra monumental, pero con el mayor afecto por ser el creador de la música de nuestro himno.

Nacido en Santa Fe el 4 de septiembre de 1921, estudió piano en su ciudad natal y, luego de obtener su titulo de maestro de escuela, buscó familiarizarse con las manifestaciones de instrumentistas y cantores populares.

Hacia 1943, iniciada ya su carrera de intérprete de un variado repertorio pianístico basado en la música folklórica sudamericana, se presenta como solista de piano en conciertos y filmaciones en Buenos Aires y también como integrante de ciclos de emisiones radiales de arte nacional, especialmente a través de Radio El Mundo. Su participación es requerida por varias compañías grabadoras de discos, y es RCA Víctor la que publica en 1946 las primeras placas de sus obras La tristecita (zamba), Purmamarca (bailecito) y Malambo: "lo más puro de mi creación". Su vinculación con la mencionada compañía se extiende hasta 1956, con 21 discos dobles grabados.

Durante su etapa de compositor se enriquece con temas como Los inundados, Volveré siempre a San Juan, La última palabra, La equívoca, El charrúa, Allá lejos y hace tiempo, Cuatro rumbos y El Paraná en una zamba. Paralelamente, reinicia sus estudios de composición con el maestro Erwin Leuchter, que continúa durante la década de 1960.

El año 1964 es un hito significativo en su trayectoria dado que para la Navidad de ese año da a conocer la Misa Criolla, con la cual se abre uno de los períodos más brillantes en su labor creativa, señalado con obras de reconocido mérito como Navidad nuestra, Los caudillos, Mujeres argentinas y Cantata sudamericana.

Su carrera internacional continuó ininterrumpidamente llevando su arte a otros países americanos como Brasil, Ecuador, Colombia, Venezuela, México y Uruguay; pero fue en Mercedes (Argentina) donde se realizó la primera audición pública de Misa Criolla el 20 de diciembre de 1965 en un espectáculo organizado por la Peña Lazo y Estribo.

Como se señala en su sitio oficial, sus canciones han sido objeto de múltiples grabaciones de artistas internacionales y se conocen versiones pertenecientes no sólo al mundo hispano-parlante sino muchas registradas en inglés, italiano, francés, hebreo y árabe. Algunas de las más difundidas son: Alfonsina y el mar, La peregrinación, Los Reyes Magos, La anunciación, Antiguo dueño de las flechas, Juana Azurduy y Navidad en verano, todas ellas con poesía de su más frecuente colaborador, el destacado historiador Félix Luna.

La vocación docente del maestro Ramírez se concreta en el campo de la pedagogía musical, al componer una serie de estudios para facilitar la interpretación pianística de la música popular. El álbum publicado en 1975 es texto de estudio en los conservatorios nacionales y privados del país. Asimismo, compuso una serie de canciones provincianas escritas para las voces de los niños, que tuvo gran aceptación en la escuela primaria.

Como dirigente de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic) ha ocupado numerosos cargos nacionales e internacionales. En 1988 le correspondió el honor de ser el primer latinoamericano elegido para presidir la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (Cisac). Fue presidente de Sadaic durante cinco períodos.

A través de la música de nuestro himno, el maestro Ariel Ramírez estará para siempre entre nosotros.