Informe

¿El dinero hace la felicidad? No siempre

El ingreso disponible mide los recursos con que cuentan los individuos para lograr su máxima satisfacción. Todo aumento en el ingreso hace posible un incremento de la satisfacción. Por tanto, se supone que a mayor ingreso corresponde mayor nivel de satisfacción.

Un estudio llevado a cabo por el sitio elsalario.com.ar que administra el Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano permitió establecer qué grado de correlación existe entre nivel de ingresos y satisfacción.

Según explicó el director del CENE, Víctor Beker, se utilizaron las respuestas a la encuesta salarial que se realiza en Argentina a través de dicho sitio, dividiéndolas por nivel de ingresos. Así se distinguieron los tramos siguientes: hasta $1000 mensuales, de $1001 a $2000, de $2001 a $5000, de $5001 a $10000 y más de $10001.

Dentro de cada tramo se tabularon las respuestas a la pregunta acerca del nivel de satisfacción frente a la vida en general, donde las contestaciones varían desde 1 (muy insatisfecho) hasta 10 (altamente satisfecho). Teniendo en cuenta el porcentaje de respuestas obtenidas por cada opción, se obtuvo un puntaje para cada tramo. Los resultados fueron los siguientes:

Tramo de ingresoPuntaje ponderado
Hasta $10006,74
$ 1001-$ 20006,87
$ 2001-$50007,13
$5001-$100007,39
Más de $ 100017,35

Los puntajes son, en general, bastante altos, mucho más cercanos al máximo (10) que al mínimo (1).

Esto confirma lo observado en diferentes estudios en el sentido que existe lo que se ha denominado un “bonus latino”: en general, el nivel de satisfacción general que arrojan las encuestas en América Latina tiende a ser relativamente alto en comparación con otros países de mayor riqueza y mejor situación política.

Si bien se observa en el cuadro que a medida que aumenta el ingreso se incrementa el nivel de satisfacción promedio, ello no ocurre para el nivel más alto. Esto coincide con otros estudios, por ejemplo el llevado a cabo por el BID para América Latina y el Caribe en el que se observó que algunos de los grupos más exitosos económicamente y con mayores aspiraciones presentaban niveles de satisfacción inferiores a los grupos marginados económica y socialmente, que tienen menos aspiraciones.

La explicación de este fenómeno puede hallarse en que la satisfacción es un cociente entre realizaciones y aspiraciones. Por tanto, cambios en las expectativas y en las aspiraciones pueden contrarrestar las ganancias de satisfacción que produce el mayor ingreso.

Ello también puede explicar el hecho de que los aumentos de puntaje al incrementarse el nivel de ingreso no son muy marcados, como si expectativas e ingreso se movieran de manera casi paralela.

Llamativamente, aún en el tramo inferior –menos de $ 1000 de ingreso mensual- un 62% de los encuestados califica con 7 puntos o más su nivel de satisfacción, destacó Beker.


Para mayores informes, comunicarse con el Lic. Víctor Beker al teléfono 4788-5400 int. 2514/2127 o por e-mail a cene@ub.edu.ar